“¿Alguien puede imaginar un tormento espiritual más terrible que la compasión de María durante la crucifixión de su Hijo? Su miedo y aflicción fueron una espada que atravesó su corazón, como Simeón había profetizado en la presentación de Jesús en el templo. Si nuestro Señor mismo en Getsemaní encontró laLeer más →

Las palabras de Jesús hacen lo que significan. En Naim, toca el ataúd en el que se lleva al muerto: “¡Joven, te digo que te levantes!” Y el muerto se sentó y comenzó a hablar. En Betania, después de haber rezado a su Padre, gritó en voz alta: “¡Lázaro, sal!”Leer más →

“El ángel Gabriel fue enviado por Dios a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, a una virgen desposada con un varón llamado José, de la casa de David, y el nombre de la virgen era María.” Leamos y releamos este texto, incansablemente. Es una obra maestra. Estas líneas incomparables sonLeer más →

“Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto, y estáte allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo (Mt 2, 13)”. Este anuncio en medio de la noche, algunos meses después del nacimiento de Cristo, fue un terrible golpeLeer más →

Santo Tomás, el más grande maestro que la Iglesia Católica ha conocido, solía decir que aprendía menos de los libros que al pie de la Cruz, o del altar. Su devoción a la Sagrada Eucaristía era tan grande, que frecuentemente pasaba largas horas por la noche en oración. En unaLeer más →

Cuando el rey Salomón subió al trono, Dios le prometió en un sueño que le concedería las bendiciones que él querría. Salomón pidió “un corazón dócil, para poder juzgar a Tu pueblo y discernir entre el bien y el mal; porque ¿quién podrá hacer justicia a Tu pueblo, a esteLeer más →

La verdad es que, a primera vista, la penitencia nos asusta. Tal vez no queremos hacerlo, o tal vez pensamos que no podemos. Pero esta actitud es la destrucción de la vida de la Gracia porque es lo opuesto a la vida de Cristo. La penitencia, aunque amarga, es tanLeer más →