{"id":322,"date":"2014-10-16T18:02:30","date_gmt":"2014-10-16T18:02:30","guid":{"rendered":"http:\/\/migration.mi-admin.ch\/esmaximiliano-kolberelatos-del-japon\/"},"modified":"2017-03-14T18:20:17","modified_gmt":"2017-03-14T17:20:17","slug":"relatos-del-japon","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/test4.mi-backup.ch\/es\/relatos-del-japon\/","title":{"rendered":"Relatos del Jap\u00f3n"},"content":{"rendered":"<h1>Relatos del Jap\u00f3n: \u201cNo puedo salir de mi asombro\u201d<\/h1>\n<p><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/test4.mi-backup.ch\/wp-content\/uploads\/media\/Aktuelles\/Kolbe_Japan.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"182\" align=\"right\" border=\"1\" hspace=\"5\" vspace=\"5\" \/><br \/>\nEl cura p\u00e1rroco O Ki Sun, sacerdote coreano, cuenta sus vivencias con el Padre Maximiliano Kolbe en Nagasaki. En aquel entonces el Padre O Ki Sun era joven alumno de filosof\u00eda del Padre Kolbe.<\/p>\n<p>No hab\u00edan pasado algunos d\u00edas de su llegada a Nagasaki cuando el Padre Kolbe se decidi\u00f3 por empezar con la publicaci\u00f3n de una hoja mensual titulada \u201cEl caballero de Nuestra Se\u00f1ora\u201d. No ten\u00eda un c\u00e9ntimo y, adem\u00e1s, no hablaba ni entend\u00eda una sola palabra de japon\u00e9s. No obstante resolvi\u00f3 distribuir por s\u00ed mismo la hoja \u2013gratuita\u2013 a todas las personas que pasaran por la calle. Cualquier persona sensata podr\u00eda pensar sobre lo imposible de esta empresa, rayana a la locura; pero para \u00e9l nada era imposible, lo cual no significa que el Padre no estuviera en sus cabales.<\/p>\n<p>Con la ayuda de algunos hermanos franciscanos fue a un negocio para comprar una impresora. Ni el vendedor ni sus empleados pod\u00edan ocultar su asombro y curiosidad frente al extranjero, el cual no hablaba ni entend\u00eda una sola palabra de japon\u00e9s. Por medio de gestos con las manos y los pies pudo dar a entender que quer\u00eda comprar la dicha impresora. El vendedor escribi\u00f3 el precio en un papel en n\u00fameros ar\u00e1bigos: 150 yenes. El Padre sac\u00f3 su billetera, la revis\u00f3 y junt\u00f3 sus dos manos al mismo tiempo que se inclinaba profundamente. El vendedor entendi\u00f3, por cierto, que el Padre no ten\u00eda dinero, pero tampoco pod\u00eda darse cuenta si el Padre quer\u00eda la m\u00e1quina de regalo o comprarla a cr\u00e9dito. El vendedor estir\u00f3 sus manos confundido demostrando su rechazo; mas la actitud del extranjero fue tan cautivadora, que el vendedor dijo a sus empleados que prepararan la m\u00e1quina para venderla. Una hora m\u00e1s tarde apareci\u00f3 una persona totalmente desconocida y pag\u00f3 el precio de la impresora pidiendo que no se dijera nada al extranjero al respecto. De esta manera el Padre pudo conseguir la impresora; nadie supo qui\u00e9n hab\u00eda sido la persona que hab\u00eda pagado la suma en su lugar, salvo el Padre. Varias veces lo inquir\u00ed al respecto, pero sin obtener respuesta, a lo m\u00e1s una sonrisa. Le coment\u00e9 que en este pa\u00eds hab\u00eda una costumbre: si alguien recib\u00eda un regalo, ten\u00eda que ir a la casa del benefactor para agradecerle; sin embargo, el Padre solo sonre\u00eda, y se\u00f1alando con cari\u00f1osa mirada a la imagen de Mar\u00eda de su escritorio dijo: \u201cLa suma para la compra de la m\u00e1quina fue pagada por Nuestra Se\u00f1ora; puesto que Ella no tiene casa en este mundo, no podemos ir a su casa para agradec\u00e9rselo.\u201d De la misma manera adquiri\u00f3 el papel, la tinta y los dem\u00e1s elementos necesarios para imprimir.<\/p>\n<p>Seguidamente, estando en Nagasaki, escribi\u00f3 un texto en lat\u00edn, cuyo manuscrito entreg\u00f3 a un sacerdote natural del pa\u00eds para que lo tradujera al japon\u00e9s. Los temas eran el amor a Dios y la devoci\u00f3n a Nuestra Se\u00f1ora. Aqu\u00ed sucedi\u00f3 otra cosa incre\u00edble: mientras el Padre escuchaba la traducci\u00f3n, cerraba sus ojos, y cuando el contenido de la traducci\u00f3n no coincid\u00eda con el original, hac\u00eda una pausa y cotejaba con el texto latino, siendo que \u00e9l no entend\u00eda una sola palabra de japon\u00e9s. Jedes Mal geriet ich von neuem in Stauen. Solamente m\u00e1s tarde comprend\u00ed que todo era obra de Nuestra Se\u00f1ora.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, despu\u00e9s de la clase de filosof\u00eda, hice un paseo con el Padre por los alrededores de Nagasaki. Nos sentamos en la ladera de una monta\u00f1a; el Padre, observando los alrededores dijo: \u201cEn ese lugar hay que construir una casa en donde Nuestra Se\u00f1ora pueda vivir y actuar.\u201d Sab\u00eda bien que el Padre no ten\u00eda un centavo y pens\u00e9 que se trataba de una broma. \u201cComo a usted quiera\u201d, contest\u00e9; el Padre replic\u00f3 inmediatamente: \u201cDe ninguna manera como yo quiera sino como Nuestra Se\u00f1ora quiera, pues si Nuestra Se\u00f1ora lo quiere, nada es imposible para Ella\u201d. Entonce \u00e9l me mir\u00f3 de costado, sac\u00f3 una Medalla Milagrosa del bolsillo y la enterr\u00f3 piadosamente en la tierra: \u201c\u00a1Virgen Mar\u00eda! Si t\u00fa quieres, te construir\u00e9 en este sitio una casa y un puesto de trabajo. Tambi\u00e9n a nosotros, tus hijos, \u00a1d\u00e9janos vivir aqu\u00ed contigo! Nosotros colaboraremos con todas nuestras fuerzas con tu trabajo.\u201d En ese momento tambi\u00e9n yo junt\u00e9 mis manos y me un\u00ed a la oraci\u00f3n del Padre. Diez d\u00edas m\u00e1s tarde el Padre me comunicaba su deseo de comprar dicho terreno.<\/p>\n<p>Con un yen en la mano se dirige a mi habitaci\u00f3n dici\u00e9ndome que ten\u00eda que concluir con el contrato de compra del terreno elegido. Preocupado fui con \u00e9l a la recepci\u00f3n. Saludamos al due\u00f1o del terreno y tomamos asiento. Dado que el Padre Kolbe no hablaba japon\u00e9s, hice las veces de traductor. Mi rostro se enrojec\u00eda a medida que traduc\u00eda las palabras del Padre, el cual solo con un yen quer\u00eda cerrar el contrato de venta; pero el Padre se permaneci\u00f3 como siempre tranquilo y seguro de s\u00ed. Sin embargo cuando el due\u00f1o del terreno oy\u00f3 esas palabras, clav\u00f3 aturdido sus ojos a lo lejos, y mir\u00e1ndome fijamente a m\u00ed primero y luego al Padre, dijo: \u201c\u00bfPara un terreno que vale 100.000 yenes ustedes quieren hacer un pago a cuenta por 1 yen? Esto jam\u00e1s me hab\u00eda ocurrido en los sesenta a\u00f1os que tengo de vida. \u00bfC\u00f3mo podremos hacer&#8230;? traduje yo literalmente. El Padre dibuj\u00f3 una sonrisa en su cara. \u201c\u00a1S\u00ed! Para los hombres es imposible, pero Nuestra Se\u00f1ora todo lo puede con el poder de Dios. Una vez llegado el plazo estar\u00e9 absolutamente dispuesto a pagar la suma. No se preocupe.\u201d A todo esto el propietario se mostraba inquieto y al mismo tiempo que se sent\u00eda chantajeado. \u201cBueno\u201d, dijo, \u201ccerramos el contrato y en tres d\u00edas usted me da la suma estipulada.\u201d El Padre lo aprob\u00f3 llen\u00f3 de alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Acompa\u00f1\u00e9 al Padre a su habitaci\u00f3n el cual dej\u00f3 el contrato a los pies de la estatua de la Virgen Mar\u00eda: \u00a1Virgen Mar\u00eda! He accedido a tu deseo de cerrar el contrato. En tres d\u00edas tengo que pagar la suma solicitada. \u00a1Virgen Mar\u00eda, no lo olvides!\u201d Me arrodill\u00e9 junto al Padre, junt\u00e9 mis manos en oraci\u00f3n; estaba preocupado. En aquel tiempo 100.000 yenes era una suma astron\u00f3mica. Jam\u00e1s hab\u00eda visto o tenido en la mano tanto dinero junto. Cuando el Padre levant\u00f3 su mirada hacia Nuestra Se\u00f1ora, su rostro resplandec\u00eda de alegr\u00eda. Una natural y sencilla sonrisa se dibujaba en sus labios a la manera de un ni\u00f1ito a quien su madre contempla.<\/p>\n<p>El d\u00eda en que habr\u00eda que realizar el pago del terreno lleg\u00f3. El contrato segu\u00eda a los pies de la imagen de la Virgen. El Padre no se mostraba preocupado en absoluto. Yo s\u00ed que estaba preocupado. Al terminar la clase de filosof\u00eda, el Padre me mir\u00f3 fijamente con bondad y me dijo: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1s preocupado? \u00bfPor qu\u00e9 te atormentas interiormente? Porque no tienes confianza sincera en Nuestra Se\u00f1ora. Eso no puede ser. Nuestra Se\u00f1ora est\u00e1 por ello muy triste. \u00a1R\u00e1pido, arrod\u00edllate y p\u00eddele perd\u00f3n!\u201d Apenas dichas las palabras, ca\u00ed de rodillas y con inflamado amor en mi coraz\u00f3n ped\u00ed a Mar\u00eda tuviera piedad de m\u00ed. \u201cNunca m\u00e1s desconfiar\u00e9 de las obras que t\u00fa realizas. Ya no dejar\u00e9 que venga ninguna intranquilidad en m\u00ed. Quiero creer firmemente que t\u00fa todo lo alcanzas. A pesar de ser una criatura, te hiciste madre de Dios. \u00a1No hay, pues, en la tierra nada imposible para ti! \u00a1Virgen Santa! \u00a1Perd\u00f3name!\u201d<\/p>\n<p>El d\u00eda en que hab\u00eda que pagar los 100.000 yenes hab\u00eda llegado. El Padre me llam\u00f3 despu\u00e9s de la clase de filosof\u00eda: \u201cVaya a la sala de recepci\u00f3n; all\u00ed espera una mujer. Cuando empiece a hablar \u00a1toma sin m\u00e1s lo que te entregue!\u201d Dicho esto el Padre se volvi\u00f3 hacia la estatua de la Virgen, se arrodill\u00f3 ante ella, junt\u00f3 sus manos y baj\u00f3 su cabeza. Sin decir palabra me dirig\u00ed a la recepci\u00f3n. Efectivamente, all\u00ed esperaba una mujer que yo desconoc\u00eda por completo. Ten\u00eda sobre sus rodillas una bolsa grande. Lentamente se levant\u00f3, me entreg\u00f3 la bolsa en silencio desapareciendo luego como el viento. \u00bfQu\u00e9 significaba esto? Con la bolsa en la mano me dirijo a la habitaci\u00f3n del Padre, el cual continuaba rezando de rodillas ante la imagen de la Virgen. En silencio tom\u00f3 la bolsa en sus manos \u00a1y la deposit\u00f3 reverente a los pies de la Virgen! \u201c\u00a1Virgen Santa, muchas gracias! D\u00e9janos colaborar con la obra que t\u00fa deseas emprender. En otro tiempo dejaste que llenaran los c\u00e1ntaros con agua y que tu Hijo la convirtiera en vino. As\u00ed como una vez animaste a tu Hijo a que hiciera su primer milagro, dame tambi\u00e9n a m\u00ed los trabajos que m\u00e1s te plazcan! Quiero hacerlo, sea lo que fuere!\u201d<\/p>\n<p>En el mencionado terreno surgi\u00f3 entonces el \u201cTaller de Nuestra Se\u00f1ora\u201d, a saber la imprenta y la casa que deber\u00edamos habitar. Por supuesto ya no ten\u00edamos dinero disponible cuando empez\u00f3 la obra; tambi\u00e9n esta vez recibimos la ayuda de benefactores desconocidos. Apenas conozco a cada persona, pero el Padre los quiere conocer. En cada ocasi\u00f3n que se le presentaba, preguntaba qui\u00e9n era cada persona. Si le preguntaba si los conoc\u00eda, se\u00f1alando a la imagen de la Virgen contestaba: \u201cYo tampoco las conozco, pero Ella s\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Luego apareci\u00f3 la revista mensual \u201cCaballero de Nuestra Se\u00f1ora\u201d. Apenas hab\u00edan pasado unos meses cuando se hizo una tirada de m\u00e1s de 100.000 ejemplares. La revista fue difundida en todo el Jap\u00f3n y en Corea. Naturalmente fue distribuida gratuitamente: 100.000 ejemplares repartidos mensualmente en forma gratuita exig\u00eda un enorme capital, pero tambi\u00e9n esta vez los gastos eran cubiertos por benefactores desconocidos. Con relaci\u00f3n a esto suced\u00eda algo muy particular: nunca recibimos ni un Yen de menos ni uno de m\u00e1s a la suma que deb\u00eda pagarse.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed otro fen\u00f3meno cuyo misterio hasta el d\u00eda de hoy no he podido revelar. Cuando yo comenc\u00e9 a estudiar filosof\u00eda con el Padre, despu\u00e9s de solamente tres meses, pod\u00eda hablar fluidamente polaco, siendo que yo no hab\u00eda estudiado ni siquiera una hora de polaco, y lo extraordinario es que yo tengo facilidad para los idiomas. Cuando redactaba los textos manuscritos, ten\u00eda a menudo que trabajar para \u00e9l. Cuando el Padre se sentaba delante de la imagen de Nuestra Se\u00f1ora y hablaba en polaco, me sentaba a su lado, y traduc\u00eda sus palabras al japon\u00e9s. Luego le pasaba el manuscrito en japon\u00e9s. A pesar de que no sab\u00eda palabra de japon\u00e9s, me dec\u00eda inmediatamente si hab\u00eda alg\u00fan error en la traducci\u00f3n, si conten\u00eda alg\u00fan giro innecesario, si era imperfecta la traducci\u00f3n, agregaba alg\u00fan complemento, lo cual no dejaba de asombrarme. Entretanto pasaron cuatro a\u00f1os, y todav\u00eda hoy puedo hablar fluidamente con cualquier persona polaca que encuentre. Se dir\u00eda que el Padre actu\u00f3 en ese entonces directamente sobre mi cerebro. Una vez hicimos un nuevo paseo con el Padre por la ciudad. Hab\u00eda mucho bosque, los p\u00e1jaros cantaban, los arroyos susurraban. Iniciamos nuestro paseo en un lugar con mucha hierba, el cual nos agrad\u00f3. El Padre mir\u00f3 hacia el cielo que se abr\u00eda entre los \u00e1rboles: \u201c\u00a1Virgen Santa! En este lugar construiremos otra casa para ti. Aqu\u00ed podr\u00e1s ocuparte como Madre de innumerables hu\u00e9rfanos y derramar tu consuelo en los corazones de los hombres indigentes. Si t\u00fa quieres emprender\u00e9 la obra. \u00bfNo son esos hu\u00e9rfanos ya demasiado pobres? \u00bfQu\u00e9 vas a hacer con esos hombres indigentes? Me sent\u00e9 junto al Padre y lo observaba de costado c\u00f3mo hablaba con Nuestra Se\u00f1ora y susurraba esas palabras con devoci\u00f3n y asombro. Su rostro se iluminaba, sus ojos brillaban por la caridad. En voz baja pregunt\u00e9: \u201cPadre, \u00bfNuestra Se\u00f1ora le contest\u00f3 si quer\u00eda esta obra?\u201d El Padre no contest\u00f3, sino que baj\u00f3 la cabeza. Parec\u00eda muy contento.<\/p>\n<p>Cuando el Padre quer\u00eda sembrar el amor de Dios en los corazones por medio de Nuestra Se\u00f1ora, mediando cosas que seg\u00fan la opini\u00f3n humana ser\u00edan irrealizables, puedo decir por experiencia propia, que sus planes siempre se cumplieron a la letra. Sin embargo, esta vez me pregunt\u00e9 asombrado, de d\u00f3nde saldrian tantos hu\u00e9rfanos y gente en estado de necesidad. Me surg\u00edan algunas dudas al respecto. Mientras me entregaba a estos pensamientos, el Padre me mir\u00f3 y me dijo: \u201c\u00a1No pienses en cosas in\u00fatiles! Ciertamente no lo puedes entender, pero m\u00e1s tarde, en el futuro, lo comprender\u00e1s. Por ahora, debemos poner todas nuestras fuerzas en la obra de Nuestra Se\u00f1ora: tenemos que trabajar.\u201d Un mes despu\u00e9s decidi\u00f3 comprar los 180.000 m2 de terreno. Naturalmente no ten\u00eda dinero, pero s\u00ed ten\u00eda una ardiente caridad y una entrega total a Nuestra Se\u00f1ora.<\/p>\n<p>El d\u00eda del plazo del contrato se acercaba. Ni el Padre ni yo nos hac\u00edamos el menor problema. En su habitaci\u00f3n se ve\u00eda la luz encendida hasta entrada la noche. A trav\u00e9s de la ventana se pod\u00eda distinguir su silueta y ver c\u00f3mo rezaba de rodillas ante la imagen de la Virgen. Cuando unos d\u00edas despu\u00e9s ingresaba a su clase de filosof\u00eda, el Padre estaba como adormecido, como sin conciencia delante de la estatua de la Virgen, su rostro hab\u00eda enrojecido, su frente y su rostro blanco p\u00e1lido, la respiraci\u00f3n dif\u00edcil; se llam\u00f3 un m\u00e9dico el cual comprob\u00f3 asombrado que ese hombre no viv\u00eda por fuerzas humanas sino por la fuerza del Dios en qui\u00e9n \u00e9l cre\u00eda. El m\u00e9dico era un ferviente budista; bajo la influencia del Padre se convirti\u00f3 al cristianismo y apoy\u00f3 su trabajo de acuerdo a sus posibilidades. El m\u00e9dico comprob\u00f3 asimismo que la mitad de uno de los pulmones del Padre estaba totalmente paralizado, y en lo que hace a la otra mitad, una tercia parte no funcionaba por lo que hac\u00eda posible que un hombre pudiese vivir en ese estado. Sin embargo, el Padre trabajaba m\u00e1s que un hombre con una salud promedio.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, despu\u00e9s de su alta fiebre e inconsciencia, el Padre me lleva a la recepci\u00f3n. Hab\u00eda all\u00ed una dama distinguida la cual se levant\u00f3, salud\u00f3 respetuosamente y entreg\u00f3 al Padre un objeto, que estaba envuelto en un pa\u00f1uelo. \u201cAqu\u00ed est\u00e1n los papeles del terreno. Ayer recib\u00ed todo el dinero. Una se\u00f1ora vino y pag\u00f3 todo; por eso estoy yo aqu\u00ed.\u201d La se\u00f1ora nos salud\u00f3 inclin\u00e1ndose y se despidi\u00f3. Yo no sab\u00eda absolutamente nada del asunto. Mir\u00e9 al Padre que segu\u00eda all\u00ed con el papel en la mano, sin la menor excitaci\u00f3n ni sorpresa; estaba seguro de s\u00ed, y por supuesto sinceramente agradecido.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, justo al terminar la clase de filosof\u00eda, puso en su pecho, sin decir una palabra, una estatuilla de la Virgen, salimos y nos dirigimos al mismo lugar en donde hab\u00eda hecho la promesa: \u201c\u00a1Virgen Madre! Aqu\u00ed podr\u00e1s ocuparte como Madre de innumerables hu\u00e9rfanos y derramar tu consuelo en los corazones de los hombres indigentes.\u201d Con cuidado coloc\u00f3 ante s\u00ed la estatuilla que llevaba en su pecho y se arrodill\u00f3: \u201cT\u00fa sabes, madre, que yo no estar\u00eda aqu\u00ed si t\u00fa no me hubieras tomado como a uno de tus hu\u00e9rfanos. Tus hijos te ayudar\u00e1n.\u201d No comprend\u00ed las palabras que dirig\u00eda a Nuestra Se\u00f1ora; pero cuando cay\u00f3 la bomba at\u00f3mica en el centro de la ciudad de Nagasaki, casi toda ella qued\u00f3 en un momento hecha cenizas; 500.000 hombres incinerados de un golpe, lo cual provoc\u00f3 de repente una gran cantidad de hu\u00e9rfanos. Estos fugitivos, perseguidos por la desgracia, encontraron albergue en esta casa. En ese momento comprend\u00ed la profec\u00eda del Padre. En los 180.000 m2 de terreno erigieron los Hermanos franciscanos caba\u00f1as, para dar refugio a los heridos desamparados y poder as\u00ed salvarlos de su situaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Relatos del Jap\u00f3n: \u201cNo puedo salir de mi asombro\u201d El cura p\u00e1rroco O Ki Sun, sacerdote coreano, cuenta sus vivencias con el Padre Maximiliano Kolbe en Nagasaki. En aquel entonces el Padre O Ki Sun era joven alumno de filosof\u00eda del Padre Kolbe. No hab\u00edan pasado algunos d\u00edas de su<a class=\"more-link\" href=\"https:\/\/test4.mi-backup.ch\/es\/relatos-del-japon\/\">Leer m\u00e1s &rarr;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/test4.mi-backup.ch\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/322"}],"collection":[{"href":"https:\/\/test4.mi-backup.ch\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/test4.mi-backup.ch\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/test4.mi-backup.ch\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/test4.mi-backup.ch\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=322"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/test4.mi-backup.ch\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/322\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3420,"href":"https:\/\/test4.mi-backup.ch\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/322\/revisions\/3420"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/test4.mi-backup.ch\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=322"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}