{"id":23892,"date":"2020-01-16T09:36:11","date_gmt":"2020-01-16T08:36:11","guid":{"rendered":"https:\/\/test4.mi-backup.ch\/?p=23892"},"modified":"2020-01-16T09:36:11","modified_gmt":"2020-01-16T08:36:11","slug":"la-infancia-de-jesus-nuestra-vida-y-devocion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/test4.mi-backup.ch\/es\/la-infancia-de-jesus-nuestra-vida-y-devocion\/","title":{"rendered":"La infancia de Jes\u00fas: nuestra vida y devoci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<section class=\"content-page__text content-page__text--summary\">\n<div class=\"summary-body\">\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-full wp-image-23882\" src=\"https:\/\/test4.mi-backup.ch\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Holy-Family.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/test4.mi-backup.ch\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Holy-Family.jpg 800w, https:\/\/test4.mi-backup.ch\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Holy-Family-300x169.jpg 300w, https:\/\/test4.mi-backup.ch\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Holy-Family-768x432.jpg 768w, https:\/\/test4.mi-backup.ch\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Holy-Family-425x239.jpg 425w, https:\/\/test4.mi-backup.ch\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Holy-Family-600x338.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/>Los Reyes Magos lo hicieron. Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9 lo hicieron. Todos los santos vivieron de este modo, y cada uno de nosotros tambi\u00e9n estamos llamados a hacerlo.<\/p>\n<\/div>\n<\/section>\n<section class=\"content-page__text\">Con lo anterior nos referimos a la importancia de vivir una verdadera vida interior. Llevar a cabo lo que los romanos aspiraban a hacer: \u201cser lo que eres, una criatura racional\u201d. Es decir, vivir seg\u00fan la raz\u00f3n, practicando la virtud y todo lo que es correcto, bueno y bello. En este sentido, Bossuet dijo que nadie puede desempe\u00f1ar correctamente su oficio, si no es primero un buen hombre. De la misma manera, nadie puede ser una buena esposa, un buen marido, un buen padre, a menos que primero sean una buena mujer y un buen hombre. En el mismo sentido, el trabajo social es vano, si no toca la m\u00e9dula y los huesos del verdadero ser del hombre, su interior.<\/p>\n<p>La v\u00eda m\u00e1s corta para la vida interior del hombre es la pr\u00e1ctica de la devoci\u00f3n a la Infancia de Jesucristo. En las palabras de Santa Teresita se denomina \u201cinfancia espiritual\u201d. Jes\u00fas lo describe as\u00ed: \u201csi no os volviereis y os hiciereis como ni\u00f1os, no entrar\u00e9is en el reino de los cielos. Pues el que se humillare hasta hacerse como un ni\u00f1o de estos, ese ser\u00e1 el m\u00e1s grande en el reino de los cielos\u201d. (Mt 18:3).<\/p>\n<p>Esta conversi\u00f3n de la que habla Jes\u00fas es un acto interior important\u00edsimo del alma. Una conversi\u00f3n verdadera y profunda perdura toda la vida. A muchos de los que fracasan frecuentemente despu\u00e9s de su conversi\u00f3n, simplemente se les renueva una y otra vez. Para que esta conversi\u00f3n sea fruct\u00edfera, sin embargo, debemos adoptar este esp\u00edritu de hijos, la infancia espiritual, que seg\u00fan Nuestro Se\u00f1or es tan necesaria para la salvaci\u00f3n. Y San Pablo aclara \u201cno se\u00e1is ni\u00f1os en el juicio, sed p\u00e1rvulos s\u00f3lo en la malicia, pero adultos en el juicio\u201d (I Cor. 14:20). No se trata de una inocencia inconsciente o una virtud no probada, sino un acto consciente de humildad y un acto de fe en nuestra condici\u00f3n de hijos adoptivos de Dios e imitadores de Jesucristo.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfc\u00f3mo debemos exactamente\u00a0vivir d\u00eda con d\u00eda esta ni\u00f1ez espiritual? En primer lugar, debemos creer firmemente que somos hijos de Dios por el Bautismo y debemos recordar continuamente quienes somos a los ojos de Dios.<\/p>\n<p>En segundo lugar, debemos reconocer \u201cla manera\u201d en que act\u00faa un hijo adoptivo de Dios. Ciertamente, somos continuamente tirados hacia abajo por la lujuria, la mala voluntad, el ego\u00edsmo y la malicia, mientras al mismo tiempo, el Esp\u00edritu de Dios derrama su gracia en nuestros corazones para ayudarnos a actuar como hijos. Esta gracia es realmente una participaci\u00f3n en la vida misma de Cristo en Su propia infancia.<\/p>\n<p>La infancia de Cristo es el molde de nuestra propia infancia espiritual. En \u00c9l vemos lo que somos: 1) hijos de Mar\u00eda, 2) obligados a crecer en edad, gracia y sabidur\u00eda, bajo la tutela de nuestra Madre, 3) sujetos a una ley de amor y obediencia continuos a nuestra Madre, 4) obligados a practicar diligentemente los deberes de nuestra religi\u00f3n, 5) tener el honor de nuestro Padre continuamente presente en nuestras mentes en todo lo que hacemos, 6) destinados a ocuparnos de las cosas de este mismo Padre, es decir, la salvaci\u00f3n de nuestras propias almas as\u00ed como las almas de los dem\u00e1s, 7) obligados a mantener ante nuestros ojos la realidad del pecado y el deber de luchar contra \u00e9l, haciendo reparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al imitar estas cualidades en un esp\u00edritu de humildad, practicamos real y profundamente la infancia espiritual. Siguiendo a nuestra Madre como nuestra gu\u00eda, comenzamos el camino de la infancia espiritual rezando el Rosario todos los d\u00edas. Progresamos cuando recitamos m\u00e1s de un Rosario cada d\u00eda. Trabajamos en la perfecci\u00f3n cuando hacemos peque\u00f1os sacrificios despu\u00e9s de cada fallo en la vida real imitando las virtudes representadas en el Rosario, o cuando fracasamos en la lucha contra nuestros pecados diarios. Esto se logra m\u00e1s f\u00e1cilmente cuando los sacrificios que elegimos son peque\u00f1os. Seamos generosos. \u00a1Ave Mar\u00eda!<\/p>\n<\/section>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los Reyes Magos lo hicieron. Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9 lo hicieron. Todos los santos vivieron de este modo, y cada uno de nosotros tambi\u00e9n estamos llamados a hacerlo. Con lo anterior nos referimos a la importancia de vivir una verdadera vida interior. 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